Lo declaro en el nombre de Jesús.


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Se ha tergiversado mucho la Biblia, volviéndola humana y no divina, es decir, a favor total de una «víctima» que es el hombre y no soberana como lo es quien la inspiró y de quién habla de principio a fin; a modo de ilustración: toman la Biblia para respaldar que somos merecedores de riquezas, pero la Biblia en realidad muestra como alguien Santo y Justo dio algo del cual no teníamos participación, que no merecíamos ni ahora ni en mil años, nosotros nos rebelamos, somos de una naturaleza ajena a Dios, pero es su gracia quien nos da una nueva en la que ya podemos tener una relación directa con el Padre a través de Jesús.

Veamos Juan 14:13 y Mateo 21:21-22. Podemos apreciar que «en mi nombre, lo haré» y «pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.» se dan fácilmente para una mala interpretación si no se estudia el contexto.

Primero recordemos el Padre Nuestro, Jesús enseñó cómo habríamos de orar, y enfatizó que se haga la voluntad de Dios, primero lo glorifica con su oración y luego pone la soberanía del Señor por sobre nuestra necesidad. Entonces, «en el nombre de Jesús», no son palabras frías y mágicas que se ponen al final para que automáticamente nuestro deseo esté efectuado, al contrario, es una muestra de humildad y reconocimiento hacia Cristo por su obra en la cruz. En este contexto, las palabras de Jesús invitaban a la Fe, puesto que en el judaísmo solo los sacerdotes podían pedir a Dios, comunicarse con Él directamente, pero aquí el Señor muestra que nos podemos dirigir al Todopoderoso. Tampoco olvidemos el final del versículo 13: para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

¿Qué dice la Biblia?

Juan 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

1 Juan 5:14-15 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Santiago 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Entonces hemos visto que el «lo declaro en el nombre de Jesús», no tiene el significado metafísico de concedernos deseos, sólo Dios declara y decreta, nosotros solo podemos confesar con nuestra boca que Jesús es el Señor. Termina la oración en su nombre, pero no en egoísmo sino en agradecimiento por ser el autor de nuestra salvación.

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