El Templo de Salomón


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La Biblia nombra 4 templos importantes que fueron levantados por Israel en el nombre de Dios. No existe mayor y mejor evidencia histórica que la que ella nos ofrece, sin embargo también interviene el contexto histórico y cultural, es por esta razón que ofreceremos una serie con los templos del pueblo de Israel, brindando datos que no están descritos en la Biblia, pero que existen debido a la investigación arqueológica.

La mayoría de los templos se construían en alto para que su prominencia física estuviera en acuerdo con su prestigio social. Por consiguiente, el templo de Salomón fue erguido en el punto más alto de Jerusalén (Sal 121:1; 122:4), el monte Moria (2 Crónicas 3:1), considerado por muchos como el lugar donde Abraham fue llamado a sacrificar a su único hijo (Génesis 22:2)

Después dijo el rey David a toda la asamblea: Solamente a Salomón mi hijo ha elegido Dios; él es joven y tierno de edad, y la obra grande; porque la casa no es para hombre, sino para Jehová Dios. 1 Crónicas 29:1

Ya que no existen restos arqueológicos del templo de Salomón, por causa de la destrucción babilónica de 586 a.C. y por los extensos proyectos de construcción de Herodes en el lugar del templo durante el primer siglo a.C. su reconstrucción figurada se basa en el testimonio de la Biblia. Salomón contrató artesanos fenicios, provistos por su convenio con el rey Hiram (2 Crónicas 2:3), para diseñar y construir el templo de Jerusalén (2 Crónicas 2:11-14). Su diseño arquitectónico de grandes espacios, refleja el plano tripartito típico de la construcción Siro-fenicia (1Reyes 6:2-10) que consistía de tres cortes que representaban el movimiento hacia adentro desde el espacio menos sagrado hasta el más sagrado, los paralelos más cercanos a ellos, son los templos de Ain Dara (siglos X – IX a.C.) y Tell Tayinat (siglo VIII a.C.) en el norte de Siria.

La Influencia fenicia en la arquitectura y la decoración del templo ha sido confirmada al compararlo con otros templos excavados en Siria y Palestina. El templo Ain Dara cerca de Halab (Alepo) en el norte de Siria, aproximadamente contemporáneo con el templo de Salomón, era extraordinariamente similar en tamaño y estilo.

La roca extraída de cantera se cortaba en bloques rectangulares, o ashlars, que se labraban fuera del sitio. Cada piedra se cortaba de antemano aparte para que encajara perfectamente: «durante las obras no se oyó el ruido de martillos ni de piqueras, ni de ninguna otra herramienta» (1 Reyes 6:7).

Plantas florecientes se tallaron en los paneles de cedro y se adornaron con oro; coronas de granadas y calabazas se fabricaron para los capiteles de bronce (piezas ornamentales en la parte superior de las columnas) de las columnas de bronce; y capullos y cálices formaban las copas de las diez lámparas doradas. Estas se diseñaron para recordar el jardín celestial de la primera morada de Dios con la humanidad (Génesis 2: 8-9), al Igual que el oro y las piedras preciosas adornaban el interior del templo (Génesis 2:12; 2 Crónicas 3:6). El diseño de los muebles se basó en aquel del tabernáculo, solo que a una escala más grande (1R 7:23- 50).

El santuario interior («Lugar Santísimo») es el punto en que el templo de Salomón se desvía de sus homólogos del antiguo Cercano Oriente. Mientras que en otros santuarios los nichos hospedaban el ídolo del dios para representar la presencia de la deidad, el templo Israelita no contenía ninguna imagen de Dios. El arca del pacto por sí misma servía como un símbolo de la consagración de Dios por sobre su pueblo. El templo era el palacio de Dios en la Tierra, el Lugar Santo su cámara de audiencia y el Lugar Santísimo su trono.

 


Biblia de Estudio Arqueológica, Editorial Vida. Página 518, 524, 645

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