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Hemos leído, visto u oído muchas predicaciones de señores que exponen más un «evangelio» material o modificado haciéndolo más humanista, poniendo al hombre como víctima merecedora de algo. En varias enseñanzas de estos hombres existe la famosa frase «aquí y ahora», refiriéndose al Reino de Dios manifestado en la tierra a través de milagros sobrenaturales y «activación» del Espíritu con fines netamente egoístas y carnales como: dinero, carro, casa, negocios y dinero, sí, otra vez dinero. Se respaldan a través de versículos como Mt. 11:5; Lc. 7:18-23, pero eso es exclusiva característica de Jesús. Mateo y Lucas explican que Juan el Bautista quería saber si de verdad este era el Salvador; Jesús mandó a decir que sí y lo demostró con señales, demostró que Él era el Mesías, pero nosotros no lo somos, no debemos probar nada, sólo debemos predicar el evangelio a toda criatura (Mt. 28:19; Mr. 16:15). Estos maestros también hacen de los milagros un requisito indispensable para la evangelización, aludiendo que debemos demostrar algo para que crean; retomando el contexto de Mr. 16:15 el verso 16, 17 y 18 nos dice «El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.», otro error de interpretación de estos predicadores; las señales de las que se hablan fueron prometidas a los apóstoles escogidos por Él (Mt. 10:1; 2 Co 12:12) y no a los creyentes de todas las épocas (1 Co. 12:29:30).

Entonces, ¿Es bíblica la enseñanza del Reino de Dios «aquí y ahora» con el enfoque de estos falsos maestros? No, no lo es, aunque aparentemente Colosenses 1:13 respalda esta enseñanza, el verdadero significado es la obra de Jesús en la cruz; «nos ha liberado» en el griego se traduce como «traer cerca» o «rescatar». La biblia en este pasaje nos dice que Cristo nos rescató de las tinieblas y nos trasladó a su reino, pero por virtud de una relación espiritual con Dios, bajo el cuidado y autoridad de Jesucristo, no nos habla de un reino precedido de milagros y señales sobrenaturales, con connotaciones de prosperidad.

¿Qué es el reino de Dios?

Esta expresión se refiere al dominio de Dios sobre todos aquellos que pertenecen a Él. Lucas 17:21 dice «ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.», estudios indican que aquí Jesús se refirió así mismo como Reino de Dios y que Él estaba en medio de ellos, o sea que, esto era una realidad, puesto que el Mesías del que hablaron los profetas ya estaba en el mundo. Entonces como Cristo vive en nosotros (Gá. 2:20), dentro del cristiano está el Reino (Jesús y su evangelio). El reino es ahora manifiesto en el reinado espiritual del cielo sobre los corazones de los creyentes; y un día será establecido de manera literal (Ap. 20:4-6). En todo esto jamás topa la biblia un reino pomposo con milagros que materializan deseos carnales del hombre.

¿De dónde viene el «aquí y ahora»?

Esta es una filosofía de hombres, pagana y herética. La frase «aquí y ahora» nace del pensamiento budista que básicamente es «Iluminar a cada uno mediante el cese del sufrimiento de todos», muy parecido a lo que se predica hoy en día; un evangelio que nunca te hará sufrir, que te dará toda prosperidad y riqueza.

Existe un libro de un predicador estadounidense llamado «Tu mejor vida ahora», muy parecida a la frase budista «Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora», ¿coincidencia? Tal vez, pero nos damos cuenta que estos maestros enseñan de todo menos la biblia.

Eckhart Tolle es un escritor alemán que ha hecho varios libros metafísicos, los más famosos son: El poder del ahora y Una nueva tierra. A él se le atribuye la frase «No busque asirlo con su mente. No trate de comprenderlo. Solo puede conocerlo cuando la mente se ha acallado, cuando usted está presente, completa e intensamente en el ahora.» Son enseñanzas muy parecidas con las de estos pseudo pastores. La metafísica es lo que ellos instruyen en sus megas iglesias, profesan la convicción de un poder propio más no de Dios, un Espíritu Santo convertido en mago de la lámpara y no en guía del cristiano bíblico.

Conclusión

Nos encontramos inmersos en un mundo plagado de doctrinas de hombres, de sentimientos humanos y egoístas que no tienen que ver con la palabra Santa de aquel que murió pagando nuestros pecados, se nos hace más fácil decir un amén antes de escudriñar nosotros mismos las escrituras, de estudiar ese tesoro interminable que es la Biblia. Ante todo esto, hay personas que se aprovechan del tibio y toman partido en nuestra vida espiritual, apagándonos poco a poco mientras creemos en ellos antes que en la Palabra de Dios. Vemos que no toda declaración de falsos profetas son bíblicas, ni edificantes.

Hermanos, huyan de ellos y retomen la lectura y meditación de las Santas Escrituras.

Dios los bendiga.