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Una de las más grandes e impactantes bendiciones de la salvación es el trato que Dios le da al tema de nuestro pecado. El pecador arrepentido recibe la salvación inmediata y eterna de la pena del pecado (en el pasado), la victoria sobre el poder del pecado (en el presente) y la garantía del alejamiento final de la presencia del pecado (en el futuro). ¿Pero qué pasa cuando el cristiano no usa el poder disponible y cae en pecado? ¿Cómo ve Dios el pecado en la vida de su hijo? ¿Es realmente posible (como algunos han dicho) permanecer sin pecado desde la cruz hasta la corona?

Charles Ryrie escribe:

“El ser cristiano no le exime a uno de pecar. Desde luego, hay quienes enseñan que se erradica la naturaleza de pecado en esta vida, pero los gráficos y las doctrinas del Nuevo Testamento parecen enseñar otra cosa. La verdad es que Juan menciona tres falsas alegaciones que hacía la gente en su día de este respecto, según vemos en su primera carta 1: 8-10. El versículo 8 habla de negar la presencia del principio del pecado; el versículo 9, la negación de pecados particulares y el versículo 10, la negación del pecar personalmente.”1

El efecto del pecado: El hijo de Dios inmediatamente pierde las seis cosas siguientes cuando peca. También se puede perder una séptima cosa.

  1. La pérdida de la luz (1 Jn. 1:6)
  2. La pérdida de gozo (Sal. 51:12, Jn. 15:11, Gá. 5:22, 1 Jn. 1:4)
  3. La pérdida de la paz (1 jn. 3: 4-10)
  4. La pérdida del amor (1 Jn. 2:5, 15-17, 4:12)
  5. La pérdida de comunión (1 Jn. 1:3, 6, 7)
  6. La pérdida de confianza (1 Jn. 3: 19-22)
  7. La posible pérdida de la salud y la vida física (1 Co. 5: 17; 11:30)

Medidas preventivas en contra del pecado:

  1. La Palabra de Dios (Sal. 119:11, Jn. 15:7, 17:17, 2 Ti. 3:16, 17). Con frecuencia se ha observado que la Biblia hace que se deje el pecado, o que el pecado hace que se deje la Biblia.
  2. La intercesión del Hijo de Dios (Lc. 22: 32, Jn 17:15, Ro. 8:34, He. 7: 23-25)
  3. El ministerio del Espíritu Santo (Zac. 4:6; Jn. 7:37-39)

Los motivos del pecado: En las enseñanzas bíblicas Dios nunca es mostrado por el autor del Pecado. Pero, ¿Por qué lo permitió? ¿No lo pudo haber evitado? La respuesta es que por supuesto que lo podría haber evitado, pero eligió no hacerlo. ¿Por qué? Se ha hecho varias sugerencias al respecto.

  • Dios creó tanto a los ángeles como a los hombres como seres inteligentes con naturalezas morales y con la capacidad para escoger entre el bien y el mal. Si Dios hubiera detenido a Lucifer y Adán un segundo antes de su pecado, en efecto habría violado su naturaleza moral y los habría reducido al papel de robots andantes.
  • Dios permitió que el hombre pecara para poder demostrar Su gracia. Antes de Adán, Dios ya exhibía su omnipresencia (al estar en todas partes al mismo tiempo), su omnipotencia (al poner a las galaxias en movimiento) y su omnisciencia (al crear a los ángeles). Pero había un atributo, una característica tal vez más cercana a su corazón que cualquier otra cosa, y esa era su gracia. Si no hay pecado, no hay necesidad de gracia.

Más adelante Pablo diría: “… Mas cuando el pecado abundó, sobreabundo la gracia” (Ro. 5: 20) ¿Por qué entonces permitió Dios que Adán pecara? Ningún hombre lo sabe. Pero parece razonable creer que parte de la respuesta se encuentra en la sugerencia recién demostrada: que fue para que Dios mostrara su maravillosa gracia. Nuevamente, en las palabras de Pablo:

“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)… para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Ef. 2: 5,7)

La victoria final y definitiva sobre el pecado: En cuatro pasajes claves, los escritores neotestamentarios Pablo, Pedro y Juan nos describen esta victoria emocionante. Nótese:

“…Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.” (1 Co. 15: 25-28)

 


1 Síntesis de doctrina bíblica, Editorial Portavoz, página 112
Fuente: Auxiliar Bíblico Portavoz, Editorial Portavoz, página 727, 728, 729