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Antes de formar parte del canon hebreo, los rabinos judíos debatieron mucho el carácter sagrado de la obra que, además de no mencionar directamente el nombre de Dios, justifica una fiesta profana y manifiesta cierto gusto por la venganza. La obra tampoco alude a los grandes temas teológicos de la religión del pueblo de Israel, como, por ejemplo, la Ley, el Pacto y la elección. Posiblemente su aceptación definitiva en los círculos judíos se dio en el siglo III o IV d.C. También hubo autores cristianos que dudaron de la inspiración del libro, hasta el punto de discutirse en diversos concilios.

El motivo de la falta del nombre de Dios en el libro de Ester no debe ser buscado en la irreligiosidad ni en la falta del temor a Dios.

El relato contiene claros indicios de lo contrario. En la respuesta que Mardoqueo da a Ester, que temía ir ante el rey sin haber sido llamada: «si permaneces callada en este tiempo, alivio y salvación vendrán de otro lugar para los judíos» (4:14) se puede observar la confianza en que Dios no permitirá que el pueblo judío desaparezca. A eso hay que añadir que los judíos exclaman su profundo dolor sobre el edicto de Amán con ayuno y lamento (4:1-3) como también la reina Ester no solo se prepara con ayuno para ir ante el rey, sino que también pide la ayuda de todos los judíos en Susa por medio de ayunos (4:15). Esta acción estuvo acompañada de oración, también en pasajes donde no se menciona explícitamente el orar y clamar por la ayuda de Dios, aun en el caso de los gentiles. Al fin y al cabo, el motivo del conflicto de este libro es un conflicto religioso entre judíos y paganos, la negación de la adoración de un hombre por temor a infringir el primer mandamiento de Dios.

Una mirada correcta a la obra permite mostrar que en el libro de Ester rige el principio religioso y que la principal situación tiene una base religiosa porque es una base providencial. Sin que se mencione a Dios se describen una serie de sucesos en los que rige un poder mayor que protege a Israel. Además, se puede reconocer claramente un sentir devoto cuando se interpretan los diversos pasajes detalladamente. El libro se caracteriza sobre todo por un sentimiento religioso y moral. Fue esta base la que permitió que el libro fuera aceptado en el canon de los escritos del AT.

CONCLUSIÓN

Aunque el nombre de Dios no se encuentra explícitamente en el libro de Ester, Su presencia y poder se manifiestan claramente de un extremo al otro a medida que provee liberación para Su pueblo por medio de una serie de planeadas «coincidencias». Aun cuando el nombre del Señor no se asocia de manera explícita, no hay duda alguna acerca del cuidado que con su pueblo. Siempre lo protegerá de toda forma de antisemitismo (inspirada por el diablo) que pretenda exterminarlo. Dios es el Autor de toda la historia, aunque no ponga Su nombre al pie de cada página.

El libro de Ester no se cita en el Nuevo Testamento y no se ha encontrado una sola porción de él en los rollos del Mar Muerto. Por ésta y otras razones, algunos (y entre ellos algunos judíos) han cuestionado si es canónico el libro de Ester. Sin embargo, el libro contiene lecciones maravillosas de la fidelidad de Dios aun cuando su pueblo sea desobediente.